25 de mayo de 2016




No les puedo mostrar imagen alguna de mi aspecto porque, por discreción, siempre traté de pasar desapercibido ante los demás, de evitar incluso las cámaras fotográficas. Tampoco es que poseyese un físico que llamase la atención, pero mi trabajo como vendedor de lavadoras hizo que desarrollase un don, un aura, un gracejo que me proporcionaron con el tiempo un enorme éxito social que, como es lógico, aproveché hasta las últimas consecuencias sin prever que estás se me irían de las manos llevándome a un trágico final. Era algo que no podía evitar, algo intrínseco en mi ser, en mi propia naturaleza. A todas las amé. Pero solo hubo cuatro de ellas que no lo entendieron así. · Fondo musical para acompañar la lectura: Sonny Boy Williamson - Bye bye bird

20 de mayo de 2016




Sabía que su invento iba a significar un giro radical en una sociedad cada vez más influenciada por las tendencias que dictaba la publicidad, haciendo que muchas jóvenes comenzaran a soñar con tener un cuerpo estilizado, al igual que esas modelos que salían en las revistas. Como también tenía la fuerte convicción de que iba a mejorar muchas vidas, desde la sufrida ama de casa hasta la dama de la alta aristocracia. Pero poco duró la satisfacción del profesor Godfrey Edensor Middlemast, ya que Edwina Morris, la joven que se prestó voluntaria para la prueba, desató un escándalo a nivel nacional al revelar ante los medios que aquel artefacto tenía deficiencias, calificándola de ser un auténtico fiasco. Porque ella, que no era demasiado agraciada, no solo se quedó igual que siempre, sino que vio, atónita, que el resultado del experimento fue un duplicado de si misma pero mucho más atractiva, con un estilo más moderno y además con un gran sentido del humor.

· Fondo musical para acompañar la lectura: Ames Brothers - Rag mop.

18 de mayo de 2016




Fueron muchos los que no dieron crédito al descubrir que Cyril Bruckman tenía un lado oscuro cuando aquel día las autoridades policiales se lo llevaron esposado. Cyril, el chico enclenque de voz atiplada, tímido, ingenuo, algo torpe y con no demasiadas luces había intentado atracar minutos antes una pequeña oficina bancaria. Durante el juicio, con su anciana madre, siempre tan protectora, implorando con lágrimas en sus ojos que su vástago era incapaz de matar a una mosca, se supo que el asalto se frustró a causa de su peculiar tono voz y de un error de cálculo en el diseño de su capucha que le impedía apenas mover las manos, haciendo que los pocos clientes que se hallaban en el establecimiento pensasen que se trataba de una broma. Hecho que convirtió a Cyril en el delincuente con la carrera delictiva más breve de la historia ya que ésta no llegó a sobrepasar los quince minutos de duración.

· Fondo musical para acompañar la lectura: Earl Hines - Ugly child

6 de mayo de 2016




Yo estaba ahí. Sí, ahí, viéndola. Lo confieso, me dejó subyugado desde el primer momento en que la vi. Esa mirada huidiza, frágil. Ese grácil cuerpo que se movía como si estuviese siguiendo las pautas de una coreografía de ballet. Pero sabía que no podía emocionarme, que debía de dominar mis sentimientos. Sólo que, a pesar de ello, en los sucesivos encuentros que tuve con ella no pude dominar ese estremecimiento que, como una mecha, incendiaba mis entrañas provocándome una especie de nerviosismo, de cosquilleo en el vientre que, luego, al caer la noche, me impedía dormir. Y aún así, pese a mis denodados esfuerzos por controlar mis emociones, nunca le dirigí la palabra. Me mantuve firme, en la distancia, aunque he de confesar que, pese a mi extremada contención, por mi mente desfilaron un sinfín de ideas, de pensamientos, casi siempre desaforados. Y por qué no decirlo, con una elevada carga sexual. Pero yo era un profesional. La diferencia era que ella era a quien tenía que seguir para comprobar si tenía un amante y yo, simplemente, un humilde detective. · Fondo musical para acompañar la lectura: Roland Kirk - Ruined castles, q964